EL JUEGO, PILARES DE LA PRIMERA INFANCIA

  • Lowenfeld (1961)

    Lowenfeld (1961)
    “percibir, pensar y sentir se hallan igualmente representados en todo proceso creador, la actividad rio de equilibrio que actúe sobre el intelecto y las emociones infantiles”.
  • WINNICOT (1982)

    WINNICOT (1982)
    “entender la idea del juego resulta útil pensar, en la preocupación que caracteriza el jugar de un niño pequeño. El contenido no importa. Lo que interesa es el estado de casi alejamiento, afín a la
    concentración de los niños mayores y de los adultos. El niño que juega habita en una región que no es posible abandonar con facilidad, y en la que no se admiten intrusiones” (p.76).
  • Maturana y Verden Zoller (1993)

    Maturana y Verden Zoller (1993)
    “se atiende a lo que se hace en el momento en que se hace.Jugar es atender el presente. Un niño que juega está involucrado en lo que hace mientras lo hace, un niño que juega a cabalgar un caballo con palo; cabalga un caballo” (p.144).
  • BRUNER (1995)

    BRUNER (1995)
    cualquier cosa o actividad que tenga
    una estructura, o que inhiba la espontaneidad, no
    sería realmente juego. Es más, el verdadero juego necesitaría
    que no existiera limitación alguna por parte
    de los adultos, ser autónomo de su influencia” (p.216).
  • Huizinga (1987), Callois (1986), Duvignaud (1997)

    Huizinga (1987), Callois (1986), Duvignaud (1997)
    "el juego tiene características que lo hacen fundamental para la construcción del ser humano como sujeto social y cultural, entre
    ellas la libertad y la gratuidad. El juego es una actividad que tiene valor en sí misma, improductiva; situada fuera de la vida corriente, que se da bajo unos límites de espacio y tiempo; se práctica por diversión y se vive en un estado de ánimo marcado por el abandono y el éxtasis, la alegría y el placer.
  • MALAJOVICK (2000)

    MALAJOVICK (2000)
    "Habría que pensar en unas condiciones necesarias para que el juego se desarrolle: satisfacción de necesidades vitales, seguridad afectiva y libertad para atreverse".
  • RAMOS (2003)

    RAMOS (2003)
    “...en ningún momento
    de la rutina de la escuela infantil el
    educador ha de estar tan en cuerpo y alma ni
    ser tan riguroso –en el sentido de estar atento
    a los pequeños y a sus propios conocimientos
    y sentimientos– como en esta hora” (p.9).